Que el presidente uruguayo haya dicho lo que dijo de la presidente argentina, es sin dudas un desacierto, un error que no debió haber sucedido. No mas que eso, un error menor.
Sin embargo la reacción del gobierno argentino, personalizado en el canciller, es desmedida.
Le da una entidad a un comentario poco feliz, pero que en lugar de minimizarlo lo agranda y termina por generar un efecto contrario al buscado.
Un llamado telefónico pidiendo advirtiendo el error hubiera sido mas que suficiente. Una reacción desmesurada para un episodio menor que alimenta a "ciertas" fieras. La patria grande latinoamericana no merece este tipo de respuestas a episodios menores que generan "ruido" innecesario.







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